Bridges

Author: xabyvita /

Cuanto más averiguaban sobre los sueños, más lejos se sentían de obtener la respuesta. 'Manipulemos el cerebro, así conseguiremos manejar el subconsciente', ese era su lema entre doctores.
Mediante objetos de estudio, los humanos, siguiendo una jerarquía, se empezaban a estudiar unos a otros. Al principio respetaban los conocidos Derechos Humanos. Poco a poco, la no compasión empezó a apoderarse de los ansiosos seres que dormían en su interior y, lo que un día fue humano, comenzó a ser una verdadera violación de todo lo antes entendido como tal.
Les hacían tener hijos, los encerraban y los manipulaban para poder tener control absoluto sobre su mente. Con el paso de los años, todas y cada una de las ratas de laboratorio parecían dar el resultado esperado. No había nada mas lejos de la realidad, el ansia provocó que se olvidasen de una cosa muy importante: la frialdad que provocaba la sed de venganza.
Jugaron a ser dioses con sus mismos compatriotas, la naturaleza hizo el resto. Querían respuestas, su origen, su fin, la gracia de su existencia. Al no poder explicar el origen del humano y ampararse en lo divino durante cientos de años, los científicos subestimaron la capacidad de deducción de sus iguales. Sabían lo que hacían con ellos. Intentaron evitar a toda costa que su intelecto les permitiese unirse, con algunos funcionó, y otros... otros se pusieron como objetivo abrir en canal la arteria de su esclavitud.
Los protestantes se unieron, crearon una de tantas potencias para poner su grano de arena en el gran cambio de la anarquía. Conforme pasaba el tiempo, la ciencia empezaba a debilitarse y finalmente se estancó introduciéndose en una calle sin salida. Mientras,las brasas de la justicia empezaban a quemar provocando un fuego que, tal vez, después resultase complicado apagar.
La muerte anunciada de lo insostenible comenzó, el cronómetro puesto a cero dio su gran pistoletazo de salida. La gran falla empezó a arder sin dar tiempo de preparar palomitas para los espectadores. Con el paso del tiempo, no quedó público alguno que pudiese tener voz sobre lo sucedido. Todos estaban involucrados, y los que no, habían sido asesinados sin piedad. Así se creó el apocalipsis, cualquier libro escrito sobre el mismo podía tener mas credibilidad que la cruda realidad.
Ya tenían lo que querían, lo habían conseguido. Compartían poder, todos a una, y poco después de la jocosa fiesta de la victoria, apareció el virus que acabaría con ellos: la venganza.
El poder les desquició, ahora podían aprovecharse de sus 'superiores' y no sólo de una manera económica, sentían mojar sus labios con el agua de la juventud eterna sin saber si realmente existía.
Así empezó la guerra dentro de la guerra, una guerra entre vivientes y vividores. Los que tenían lo que querían defendían el fin de la guerra, mientras que los resentidos querían sus privilegios. La adrenalina de la victoria no había abandonado aún la sangre de sus venas. Nuevos dictadores empezaron a surgir, y la antigua democracia tan odiada y maltratada, cambió a una situación aún peor.
Los que estaban arriba aprovecharon sus influencias, uniéndose entre ellos, para derrotar al gobierno central y alzarse con el poder. Poco a poco, la corrupción asomó la cabeza por el campo de batalla y el terrorismo entre iguales empezó a ser más frecuente que el mismo respirar.
Sin quererlo, los polos más opuestos de la especie humana empezaban a llegar a un límite donde parecían ser ilimitados. La ira, la tiranía y el odio de los nuevos gobernadores se contrastaban con la pena, la compasión y empatía de sus nuevos esclavos arrepentidos dentro de su propia miseria. Sin saberlo, tenían la respuesta delante de sus propios ojos.
Pocos se paraban a pensar, la guerra fría resultó ser puro sentimiento para todos y cada uno de ellos.
La raza de la inteligencia cayó en un saco roto, y mientras la intensidad de sus sentimientos empezaba a crecer, su propia arma dejaba de apuntar al enemigo para poner entre la espada y la pared a los mismos mercenarios.
El día del juicio final parecía no preocupar a los creadores. Tal vez estarían interesados en ponerlos a prueba.
Algunos empezaron a abrir los ojos, sin balanza no había futuro. Ya habían conocido la verdadera guerra y sus secos labios no querían volver a mojarse de sangre y lágrimas.
Mientras tanto, los creadores dejaron de mirar el televisor cuando el final alternativo de la película empezaba a traducirse sobre la marcha. Efectivamente, los habían subestimado.






"No querer mortificar, no querer herir a nadie, puede ser lo mismo una muestra de justicia como de timidez."




Friedrich Nietzsche

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