Species

Author: xabyvita /


El balance estaba en peligro y el universo podía descomprimirse, el depósito de energía llevaba tirando de la reserva desde mucho tiempo atrás. La lujuria de la vida noble había puesto a la existencia en jaque, una traición, una mentira precedida de otra, y de otra, y de otras tantas mas.
Ellos sabían que la única solución era utilizar la materia para crear robots del sentir, animales. No era cuestión de crearla, sino de utilizar la materia como un arma, una batería que necesitaba ser cargada de urgencia para hacer un disparo certero.
Era una sencilla receta para crear vida. Condénalos a no tener privilegios, que sin aire puedan morir ahogados, cuanto más dolor y agonía puedan sentir mejor. Forma una masa de esponjosa y virgen inteligencia, dótalos de ojos para poder apreciar la belleza, de tacto para poder excitarlos, de oídos para poder encantarlos y de olfato para hacerles perder aún más el control. No te olvides del gusto, si no pueden desaparecer demasiado pronto, un paso en falso y tendremos que reiniciar el plan.
Faltaba lo esencial, calibrar el principio y el fin, hay que conseguir que se multipliquen y que cada vez que lo hagan estén más lejos de poder alcanzar la realidad, que su cerebro se vaya apagando por compartimentos poco a poco.
Así formaron cientos de pequeños zigotos, una manipulación perfecta de la vida. Como si de un parto se tratase, cada cierto tiempo soltaban uno a la tierra y analizaban la capacidad que tenían de adaptarse a la atmósfera, al sol, a la luna. No pasaba nada si se equivocaban, podían deshacer el error en un segundo aprovechando los puntos débiles de sus preciadas e interesadas creaciones. Ninguno conseguía lo esperado, así que perfeccionaban poco a poco los engranajes de sus máquinas. Así crearon lo que necesitaban, al ser humano.
Lo enviaron a la tierra cuidadosamente y con precaución, ya que la inteligencia de la que dotaron a esa criatura podía volverse contra ellos, el principal riesgo de su plan, su miedo, su temor.
En el suelo pusieron aquel huevo, su matriz les daba vida, el aire entraba y sus células empezaron a dividirse.
Como si de un clon se tratase, el humano flotaba dentro de su propia condena. El día más esperado, abrieron sus ojos y rompieron su cáscara para salir al exterior, estaban envueltos de perfección, su cerebro empezaba a grabarse como una memoria electrónica mientras sus sentidos se ajustaban al entorno. Se alimentaban del aire y eran hermafroditas, pero muy a su pesar, los humanos ingenuos se dejaron llevar por el vicio y los placeres de la vida, el verdadero paraíso de Adan y Eva.
La evolución consiguió que descubriesen el sexo, la manera más precisa de dotarles de una imperfección cada vez mas perfecta.
Lo habían conseguido, su séquito de robots se adueñaba del campo de batalla a una velocidad por encima de lo útil y aún dentro de lo permitido.
El bien y el mal se escapaban poco a poco de una realidad activa para dejar de serlo, el poder se escapaba de sus manos, la comprensión del mundo y su capacidad para conseguir revelarse ante sus creadores, el poder pasó a un segundo plano en el que progresivamente iba desvaneciéndose, escapándose de sus manos.
Así surgió la ética, la moral, el punto medio, la norma a seguir. Así empezaron a sentir, a ser esclavos de su humanidad.
Era lo suficientemente útil para obtener su batería sin que ellos mismos se diesen cuenta de que, en lo más profundo de su ciencia, lo esencial era ciego a los ojos, a los sentimientos. Poco a poco la especie se iba apagando mientras perdían la capacidad de comprender el porqué de su existencia, sin poder ni siquiera desaparecer sabiendo de su utilidad, de su contribución a algo desconocido, pero grande e infinito en su inmensidad.


"Cada pueblo tiene la ingenua convicción de ser la mejor ocurrencia de Dios"

                                                                       Theodore Heuss