Heal

Author: xabyvita /

Incluso la piel más perfecta de todas, no existe piel alguna sin una mínima raja, sin una mínima cicatriz que la haga diferente a las demás. Una piel siempre ha tenido lesiones y nunca dejará de tenerlas.
Desde que el ser vivo es ser vivo o se curan solas o no hay cura posible (vamos, lo que viene siendo pasar a mejor vida, muerte y esas cosas), pero desde que el humano es humano aprende a cortar la hemorragia, porque sabe que si no deja de sangrar ya puede ir preparando la mesa que lo que viene hay que digerirlo con empeño y filosofía. Aprendemos a curarnos, a curarlos. Ahora que aprendo a curar heridas, acabo aprendiendo que aunque todas cumplan un patrón hay que entenderlas bien para saber como hacer una buena cura, una bonita, digna.
Hay quien no quiere tenerlas, le parecen horribles, feas, antiestéticas, dolorosas, molestas. Y mientras respiran sintiendo su vida envejecer en suspiros no quieren herirse. ¿Es que no quieren comprobar que pertenecen a este mundo?. Como he empezado escribiendo, nadie se salva de las heridas...
Ese objeto grueso y largo que parece tener introducido el mundo, la vida, la existencia humana en su esfinter más digno que le impulsa a no querer mirar de frente. Miedo a no querer ajustarse a la realidad, algo que te empuja al vacio, a la muerte, de manera que solo te hace un ser pasivo, insensible, pues ¿cómo puedes estar seguro de que sientes si no tienes calibrada la balanza?
Son heridas, siempre lo han sido, para qué prevenirlas, son nuestro código de barras. ¿Es que queremos tener una vida descatalogada? Nos empeñamos en querer estar fuera de stock.
Por fortuna, algunos sabemos que estas heridas tienen cura, todas la tienen. Y la cosa es... que quiero curarlas, mimarlas, una gran y peligrosa responsabilidad. Y no una, no dos, las mías, y las suyas, las que haga falta para mantener encendida la llama.